Otras temáticas murales

En la anterior entrada vimos como los grandes murales podían decorar el interior de la casa. Pero estos son solamente un aspecto dentro de la pintura romana. En esta entrada vamos a ver los pequeños frescos que muestran una gran diversidad de temáticas y que nos ayudan a comprender la riqueza creativa romana.

La pintura de historia

Durante toda la República y el Imperio, eran constantes los frescos que recogían acontecimientos históricos importantes del pasado de Roma. Era una pintura narrativa que servía como arma propagandística, con el objetivo de exaltar a las figuras principales. Las podemos encontrar ya en el siglo III a.C., mucho antes de los grandes murales comentados anteriormente. Aparecen denominadas como pinturas triunfantes, ya que representaban campañas ganadas, y que luego desfilaban por roma, en el cortejo triunfal con el que se cerraban todas las guerras. Durante el Siglo II a.C., pasaron a denominarse species simulacrorum, apareciendo figuras alegóricas que representaban ciudades conquistadas y pueblos sometidos.

Debemos decir que desde el siglo I a.C. constituyeron una costumbre arraigada en Roma. Destacables son las pinturas encargadas por Pompeyo tras sus victorias en Asia, que desfilaron por Roma en el 61 a.C., donde aparecen las principales escenas de la guerra y enemigo vencidos.

El paisaje

Hay que recordar que el mundo romano fue un mundo de campesinos. Esto es algo que aparece reflejado en la literatura, en la poesía, pero también en la pintura. Hay que destacar hasta cuatro tipologías:

Paisaje idílico-sacro: era el escenario de un hecho mitológico, marcos perfectos para que tengan lugar acciones divinas, como podían ser bosques sagrados, cavernas, playas,… que aparecen con un carácter solemne y misterioso.

Frescos de Ulises en el país de los lestrigones (Roma, Biblioteca Vaicana;procedente del Esquilino). Fuente en: http://bit.ly/2gsV7f7
Frescos de Ulises en el país de los lestrigones (Roma, Biblioteca Vaicana;procedente del Esquilino). Fuente en: http://bit.ly/2gsV7f7

Paisaje campesino: se busca la representación realista de las vistas campestres, con personajes populares que visten jumentos y tartanas; con aldeas rurales; y aldeanos cazando, pescando y trabajando.

Paisaje ciudadano: se representan vistas de calles, villas residenciales y puertos. No suelen aparecer personajes, puesto que se busca solamente la obra del hombre, en contraposición con las de naturaleza.

Paisaje de jardines: se emplearon para decorar los muros que rodeaban los patios y jardines de las casas patricias, creando la ilusión de una mayor amplitud de estos.

Fresco que representa un jardín (Roma, Casa de Livia). Fuente en: http://bit.ly/2hq2bve
Fresco que representa un jardín (Roma, Casa de Livia). Fuente en: http://bit.ly/2hq2bve

Los ciclos mitológicos

Esta temática tiene un carácter sacro, representando escenas de dioses y héroes, apareciendo una serie de mensajes y simbolismo dirigidos a los hombres. Destacan las pinturas sobre Venus, usándose también como alegoría, ya que es la diosa del amor, de la belleza, e incluso apareciendo como simbolismo de la fortuna y del éxito. Otra temática pudo ser la de los sacrificios y ofrendas a Dionisos, relacionado con las debilidades del hombre, cuyos vicios son fomentados por el dios del vino.

Fresco de Venus llegando a Citera sobre una concha (Napoles, Museo Arqueológico Nacional; procedente de las nuevas excavaciones de Pompeya). Fuente en: http://bit.ly/2hmu3zF
Fresco de Venus llegando a Citera sobre una concha (Napoles, Museo Arqueológico Nacional; procedente de las nuevas excavaciones de Pompeya). Fuente en: http://bit.ly/2hmu3zF

Tampoco debemos olvidar otros asuntos como los relativos a las ninfas, centauros, sátiras y otros seres mitológicos de la naturaleza. Por último, hay que mencionar la temática que aborda los castigos ejemplarizantes, como el que el de Dirce por sus hermanos, que debe de ser atada a un toro salvaje, para su despedazamiento

El bodegón y la pintura animalística

El bodegón estará presente desde el siglo I d.C. hasta la caída del Imperio. Se muestran composiciones donde aparecen frutas, animales muertos y objetos de metal y cristal. En relación con estos bodegones, está la pintura animalística, ya que ambos están en relación con una decoración naturalista, tanto los frutos como los animales son propios de la naturaleza y de la vida.

La pintura de género y los temas teatrales

La pintura de género representa acciones de la vida cotidiana, tanto en las calles como en el interior de las casas. Los temas frecuentes son escenas de comercios, como La panadería, o La taberna, donde aparecen bebedores en torno a las mesas, apareciendo incluso alguna pelea de borrachos. Presentan una gran movilidad y vivacidad. Sin embargo, las que son ubicadas en el interior de las casas muestran sosiego y quietud, como en el caso de la Muchacha vertiendo perfumes, o la Escena de gineceo, donde dos matronas conversan calmadamente, mientras son atendidas por su sirvienta.

La taberna (Nápoles, Museo Arqueológico Nacional). Fuente en:http://bit.ly/2hmwNgL
La taberna (Nápoles, Museo Arqueológico Nacional). Fuente en:http://bit.ly/2hmwNgL

En cuanto a la temática teatral, podemos decir que se trata del reflejo del IV Estilo mural, que vimos en la anterior entrada, pero en menor tamaño. Aparecen temáticas ilusionistas típicas de este estilo.

El retrato

El retrato comenzó en el siglo I a.C. con artistas griegos que se afianzaron en la península italiana. Será en los últimos años de la República cuando pase a ser una práctica realizada por pintores romanos. Del siglo I, en Pompeya se ha conservado buenos ejemplos, como el Retrato de una muchacha, o el Retrato de Paquiao Próculo y su mujer. Pero seguramente los más importantes son los que proceden de El Fayum, un amplio oasis en el desierto líbico del Egipto Medio, donde se asentó una prospera comunidad romana, debido a la gran fertilidad del lugar. En su mayoría son representaciones de hombres y mujeres jóvenes, lo que nos puede hacer pensar en una posible idealización por parte del pintor.

Muchacha vertiendo perfumes (Roma, Museo de las Termas; procedente de la Casa Farnesina). Fuente en: http://bit.ly/2gsYnHg
Muchacha vertiendo perfumes (Roma, Museo de las Termas; procedente de la Casa Farnesina). Fuente en: http://bit.ly/2gsYnHg

Representaciones del arte y de la ciencia

No se da con tanta frecuencia como los anteriores. Estaba presente sobre todo en mansiones patricias cuyos dueños hayan sobresalido en ambientes intelectuales. Dentro de las representaciones del arte se usaba la propia pintura como alegoría, mostrándose una mujer, joven y hermosa, pintando un cuadro de caballete. Se muestra una mujer, puesto que simboliza la belleza y delicadeza propia del arte, y aparece pintando en un cuadro de caballete, puesto que es juzgado como una modalidad superior a la pintura mural

Para terminar, las representaciones de la ciencia es fruto de la filosofía científica que tiene lugar en época de Nerón, y se centra en aspectos antropológicos y cosmológicos, siendo el tema de los planisferios el tema más representado, como el de la ciudad de Stabies.

Bibliografía:

Olaguer-Feliú, F. (1989): La Pintura y el Mosaico Romanos, editorial vicens-vives, Barcelona, págs. 24-36

Las grandes pinturas murales

Los patricios desde principios del siglo II a.C., comenzaron a incorporar grandes frescos en sus casas. En un comienzo, sobre todo influenciado por el mundo etrusco y griego, pero enseguida se representaron cultos, generalmente a Baco, que recogen muebles y otros accesorios, ofrendas de sacrificios,…; escenas de juegos y competiciones, que darán lugar a la representación de luchas de gladiadores y escenas de circos; y relatos bélicos que será el origen de la pintura histórica y narrativa.

Desde mediados de este siglo hasta el I d.C. tendrá un periodo de esplendor la pintura mural. Gracias a Herculano, Pompeya y Stabies, la conocemos bien, debido a que fueron sepultadas con la erupción del Vesubio en el año 79. Las dos primeras ciudades se comenzaron a excavar en 1719, pero no fue hasta 1950 cuando se iniciaron las excavaciones en Stabies. También son importantes las pinturas halladas en Roma, pero tienen un peor estado de conservación, como los casos de la Casa de Livia y la Domus Aurea, además de las encontradas en el Norte de África e Hispania.

Los cuatro estilos murales: los IV Estilos Pompeyanos

August Mau, un investigador alemán, estudió y clasificó los frescos de Pompeya, cuya obra se publicó y se difundió universalmente, y desde entonces se ha aceptado la clasificación en 4 estilos:

Fresco decorativo del I Estilo o "estilo de incrustación" (Herculano, Casa Samnita). Fuente en: http://bit.ly/2gsHi0f
Fresco decorativo del I Estilo o “estilo de incrustación” (Herculano, Casa Samnita). Fuente en: http://bit.ly/2gsHi0f

I Estilo (estilo de incrustación). Consiste en imitar mármoles y otros materiales ricos, por medio de la pintura, con el objetivo de ganar una suntuosidad con un coste menor. Este estilo se mantiene desde el siglo II a.C. hasta el I a.C. y es derivado de las tradiciones helenísticas. Podemos encontrar dos tipos dentro de este estilo:

  1. El muro se divide en tres partes: en la parte inferior, un friso o rodapié inferior; una parte media, donde se simulan los mármoles; y una parte superior con friso y cornisa, también simulando materiales ricos
  2. Se divide en: un basamento que imita la piedra de granito; sobre él, 3 franjas simuladas de mármol, de distintos colores; y una parte superior formada por una cornisa volada en estuco, imitando materiales ricos también.

Los mejores ejemplos de este estilo son los que preceden de Herculano.

II Estilo (estilo arquitectónico). Consiste en imitar elementos arquitectónicos, por medio de la pintura, como columnas, barandeles, repisas,… dando una mayor sensación de profundidad y perspectiva. Tiene lugar durante el siglo I a.C., y está relacionado con el anterior estilo, puesto que en los elementos arquitectónicos simulados, se suelen imitar placas marmóreas. Puede presentar 3 modalidades:

  • La más sencilla, presenta altos zócalos, sobre los cuales presentan cornisas voladas y molduras, sobre las cuales se alzan columnas sobre pedestales. También pueden simularse ventanas y puertas cerradas.
El llamado "Fresco de la Puerta" de la villa de P. Fanio Sinistor, en Boscoreale, ejemplo del II Estilo, o "estilo arquitectónico" (Napoles, Museo Arqueológico Nacional). Fuente en: http://bit.ly/2hFktaG
El llamado “Fresco de la Puerta” de la villa de P. Fanio Sinistor, en Boscoreale, ejemplo del II Estilo, o “estilo arquitectónico” (Napoles, Museo Arqueológico Nacional). Fuente en: http://bit.ly/2hFktaG
  • Otra, más compleja, consiste en un basamento de mármol, sobre el cual se levantan columnas hasta el techo. Los espacios generados se rellenan de distintas formas arquitectónicas.
  • La modalidad más compleja, simula una serie de altas columnas sobre las cuales se abre unos arcos, a través de los cuales se observa el exterior, donde aparecen edificios.
Frescos del cubiculum de la villa de P. Fanio Sinistor, en Boscoreale (Nueva York, Metropolitan Museum of Art). Fuente en: http://bit.ly/2hFjkQf
Frescos del cubiculum de la villa de P. Fanio Sinistor, en Boscoreale (Nueva York, Metropolitan Museum of Art). Fuente en: http://bit.ly/2hFjkQf

Podemos encontrar ejemplos en villas y mansiones de Pompeya, como el caso de la Villa de Boscorede o en las Villas de los Misterios y del Laberinto.

 

Fresco decorativo del III Estilo (Nápoles, Museo Arquelógico Nacional; procedente de Pompeya). Fuente en: http://bit.ly/2hg3qz3
Fresco decorativo del III Estilo (Nápoles, Museo Arquelógico Nacional; procedente de Pompeya). Fuente en: http://bit.ly/2hg3qz3

III Estilo (estilo mixto u ornamental). Esta pintura mural mezcla la incrustación y los elementos arquitectónicos. Se aúnan los dos estilos anteriores, plasmando muy variados elementos ornamentales, como pudieron ser edificios fantásticos, elementos vegetales y animales, escenas mitológicas… con colores muy intensos. Este estilo se desarrollará en plena época del emperador Augusto.

Con el tiempo, las fantasías se fueron reduciendo. Aparecerán composiciones simétricas con series de paneles, cuyo panel central es más ancho que los laterales, presentando pinturas en el centro, que pueden abordar escenas mitológicas, caricaturas, paisajes e, incluso, copias de cuadros griegos. Los mejores ejemplos se encuentran en Pompeya, aunque también se han encontrado en Roma y Herculano (este último aparecen de manera más sobria).

Frescos decorativos del IV Estilo en el tablinum de la Casa de Lucrecio Fronto (Pompeya, in situ). Fuente en: http://bit.ly/2gRJdMH
Frescos decorativos del IV Estilo en el tablinum de la Casa de Lucrecio Fronto (Pompeya, in situ). Fuente en: http://bit.ly/2gRJdMH

IV Estilo (estilo ilusionista). En éste, aparecen elementos arquitectónicos, propios del II Estilo y una gran ornamentación, propia del III Estilo. A esto hay que sumarle una serie de fantasías irreales; una decoración cargada de flores, guirnaldas, cortinajes, telones, máscaras; además de escenas mitológicas e históricas, dandole un carácter de teatralidad. Se desarrolló entre mediados y finales del siglo I d.C. Podemos encontrar claros ejemplos en Pompeya y Herculano.

 

Los frescos megalográficos

Es un tipo de fresco especial que no lo podemos englobar en la anterior clasificación, y que se desarrolló durante todo el siglo I a.C., aunque no nos han llegado una gran cantidad. Vitrubio lo denominó como fresco megalográfico. Consiste en presentar personajes a tamaño natural componiendo escenas concretas, ya sea un rito religioso, una batalla, una escena anecdótica dentro de la vida de una familia… llegando a incorporar retratos. Pueden aparecer relacionados con el II Estilo, presentando elementos arquitectónicos, y con el IV Estilo, presentando una disposición teatral con ilusionismos propios de este estilo.

Los mejores ejemplos los encontramos en la villa de los Misterios y en la casa de Loreius Tiburtinus, en Pompeya.

Conjunto de los frescos megalográficso del triclinium (Pompeya, Villa de los Misterios). Fuente en: http://bit.ly/2gsIkJH
Conjunto de los frescos megalográficso del triclinium (Pompeya, Villa de los Misterios). Fuente en: http://bit.ly/2gsIkJH

Bibliografía:

Olaguer-Feliú, F. (1989): La Pintura y el Mosaico Romanos, editorial vicens-vives, Barcelona, págs. 6-19