Ínsula

En las zonas más pobladas del Imperio, los grandes núcleos urbanos con gran densidad poblacional dieron lugar al desarrollo de la construcción vertical. Roma y Ostia presentan los mejores ejemplos de estas construcciones en altura. La intensa demanda de vivienda de estos núcleos superpoblados generó problemas en la ocupación del suelo que fueron solucionados mediante la ínsula. Las insulae eran bloques de pisos que ocupaban manzanas separadas por calles. Las distintas divisiones de una ínsula se denominaban cenacula, es decir, las viviendas independientes.

Es posible que en el siglo III a.C se construyeran las primeras insulae. Aunque parezca una fecha muy temprana, hay que decir que en el siglo V a.C en Atenas ya existían, aunque no es definitivo que este tipo de edificación naciera aquí.

En Ostia se puede contemplar esta arquitectura en el siglo II d.C. Tradicionalmente se empleaban materiales como el adobe y madera, pero en estos momentos se observa el uso de materiales autóctonos como el ladrillo y el hormigón, que aportaron solidez reduciendo el riesgo de incendio. Estas insulae, se pueden clasificar en dos grandes grupos: las de tipo bloque, que se levantan sobre una hilera de tabernae o tiendas, con trastiendas; y las insulae de patio, en las que presentan grandes viviendas en la planta baja, alrededor de un patio porticado central, reflejando el espíritu de la domus (esta planta estaría destinada para los aristocráticos y personas acomodadas). Encima se levantarían una serie de plantas al igual que en el otro grupo.

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Restos de la Insula conocida como la Casa de Diana en Ostia, el puerto de Roma. Se han conservado las tabernae con sus correspondientes entresuelos -utilizados como almacenes o viviendas-. Fuente en: http://bit.ly/2fwcxek
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Reconstrucción de la planta conservada y de las plantas superiores de la ínsula conocida como la Casa de Diana en Ostia, el puerto de Roma. Fuente en: http://bit.ly/2fwcxek

En la ínsula Capitolina de Roma, se puede observar que encima de las tabernae, presenta una primera planta de apartamentos espaciosos. Pero los siguientes tres pisos superiores se tratan de cellae más reducidas. Por lo tanto en una ínsula, se puede observar una diversidad de estratos sociales, ya que acoge a personas de la condición más humilde en las cellae; a la vez que individuos aristocráticos en condiciones confortables. Conforme se iba subiendo de piso la calidad y la amplitud de los apartamentos iba reduciéndose hasta llegar a las buhardillas donde vivirían los inquilinos con menos poder adquisitivo.

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Reconstrucción de de una insula del siglo II d. C. en la colina del Capitolio, en Roma. Fuente en: http://bit.ly/2fwcxek
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Foto de los restos de una insula del siglo II d. C. en la colina del Capitolio, en Roma. Fuente en: http://bit.ly/2fwcxek

El diseño de los apartamentos está condicionado por la luz. Suelen presentar plantas alargadas y rectangulares, donde solo un lado presenta grandes ventanas para aprovechar la luz al máximo, mientras que la otra pared lindaba con otros apartamentos. Dos estancias grandes, situadas en los dos extremos, actuaban como grandes salones o comedores, con sus propias ventanas, mientras que el resto estaba ocupado por estancias a las cuales se llegaban por una especie de corredor, sin duda, sucesor del atrio de la domus.

Para finalizar debemos de destacar que estas construcciones generaban una gran cantidad de problemas. Durante la  noche había una gran circulación de carros, debido al grán trafico que había durante el día, lo cuál generaba un gran porblema de ruido. Por otra parte hay un miedo al derrumbamiento y una inseguridad de la solidez del edificio, algo que queda reflejado en algunos testimonios:

“Nosotros vivimos en una ciudad sostenida en gran parte por puntales esmirriados, pues es así como el casero previene un hundimiento. Cuando ha tapado la rima de una grieta antigua, dice: “podéis dormir tranquilos”. ¡Y el derrumbe está encima!” (Juvenal III, vs. 193-96).

“Se me han hundido dos tiendas y las demás tienen grietas; de forma que no sólo los arrendatarios sino incluso los ratones han emigrado” (Cicerón, Ad Att., XIV, 9, 1).

(Fuente web: http://www.temporamagazine.com/solo-en-la-domus-vive-el-romano/)

Otros problemas que podemos destacar son el riesgo de incendio permanente; la falta de comunicación y de intimidad; el riesgo de incendio permanente; carencia de agua corriente y de aireación; iluminación irregular; el incómodo acceso…

Para finalizar con las insulae, os dejo un video muy recomendable donde se resume muy brevemente todo lo que hemos visto y que os ayudará a haceros una idea más cercana acerca de estas construcciones.

Fuente web: https://www.youtube.com/watch?v=7obsO2xcXzk

Bibliografía:

Fernández Vega, P.A. (1999): La casa romana, editorial Akal, Madrid, pág 436-445

Webgrafía:

http://www.catedu.es/aragonromano/insulae.htm

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