Viviendas acomodadas

Quién tuviera una domus en una zona urbana de gran densidad poblacional, como en Roma o en Hostia, donde abundan los edificios verticales con la finalidad de aprovechar el suelo, quería decir que gozaba de un cierto prestigio. Aunque es cierto que en otras ciudades donde no hay tanta presión demográfica el coste económico de la casa es menor.

Hay un gran abismo social entre la clase trabajadora y popular, y los sectores privilegiados. Pero también podemos encontrar posibilidades intermedias que nos habla de una clase media, que pueden ser caballeros o, incluso, plebeyos que han conseguido un negocio próspero y se pueden permitir una domus.

Además, había un afán por mostrar el poder y poder distinguirse del resto de los ciudadanos, por lo que la luxuria era una exigencia de clase y nobleza, como decía Vitrubio y Tácito:

Antiguamente las familias nobles, ricas o de señalado esplendor caían en disminución y se arruinaban por su sobrada magnificencia […]. Y cuanto uno era más rico y mostraba su casa con mayor adorno y aparato, por su fama y sus clientelas, era tenido por más ilustre. Tac. Ann. 3, 55 (trad. de P. J. Quetglas)

[Fernández Vega, P.A. (1999): La casa romana, editorial Akal, Madrid, pág. 451, párrafo 2]

Bibliografía:

Fernández Vega, P.A. (1999): La casa romana, editorial Akal, Madrid, pág. 446-451

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